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Velas electrónicas para iglesias: ventajas frente a las velas de parafina

Las velas de parafina han acompañado la oración durante siglos. Pero en el día a día de una parroquia también traen problemas que cualquier sacristán conoce bien. Las velas electrónicas mantienen el sentido del gesto y resuelven buena parte de esas dificultades.
Sin humo ni hollín
El humo de cientos de velas encendidas cada semana oscurece paredes, techos, imágenes y obras de arte. Con velas electrónicas no hay combustión, por lo que el templo y sus imágenes se conservan mejor.
Más seguridad
Una llama abierta cerca de flores, telas o imágenes de madera siempre es un riesgo. La vela electrónica ilumina sin fuego.
Menos limpieza
La cera derretida en pisos, candeleros y muebles exige limpieza constante. Con un lamparario electrónico ese trabajo desaparece.
Menos gastos recurrentes
Las velas de parafina se consumen y hay que comprarlas continuamente. El lamparario electrónico es un equipo durable que funciona día tras día.
Orden y control de las ofrendas
Las ofrendas quedan en una alcancía con cerradura, y cada una activa una vela durante un tiempo programado. Así el espacio de devoción permanece ordenado.
¿Se pierde el sentido de encender una vela?
No. El fiel sigue acercándose, dejando su ofrenda y viendo cómo se enciende una luz por su intención. Lo que cambia es la tecnología, no el gesto.
Cómo dar el paso
Revise nuestros modelos de lampararios electrónicos o, si ya tiene un lamparario antiguo, pregunte por la restauración y actualización de su equipo.


