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Reparar, restaurar o reemplazar: qué hacer con un lamparario antiguo

Muchas parroquias tienen lampararios con años de servicio. Algunos fallan cada vez más; otros funcionan, pero lucen desgastados. Antes de decidir, conviene conocer las opciones.
Reparar
Si la estructura está en buen estado y la falla es puntual —una vela, un sensor, una conexión—, lo más sensato suele ser repararlo. Reparamos lampararios propios y de otros fabricantes. Vea el servicio de reparación de lampararios electrónicos.
Actualizar la electrónica
Algunos equipos antiguos usan sistemas que fallan con frecuencia o que ya no tienen repuestos. En esos casos se puede reemplazar el sistema por uno con microcontrolador y sensores ópticos, que detectan mejor el paso de monedas y billetes, y conservar el mueble.
Restaurar
Cuando el mueble tiene valor para la comunidad pero está deteriorado, la restauración recupera su estructura y sus acabados, y se puede combinar con la actualización electrónica. El resultado es un equipo más funcional y más decorativo. Conozca la restauración de lampararios.
Reemplazar
Si la estructura está muy dañada o el lamparario ya no corresponde a las necesidades de la parroquia, puede ser mejor uno nuevo. Revise el catálogo de lampararios.
¿Cómo saber cuál es su caso?
Envíenos fotografías del lamparario y una descripción de lo que ocurre. Con esa información le indicamos la alternativa más económica y funcional. Escríbanos aquí.


